En los últimos quince
años se ha puesto en el mercado el remedio para curar esa
impotencia para comprender. Se trata de la monumental obra de
Immanuel Wallerstein (publicados ya en castellano los dos primeros
volúmenes de El moderno sistema mundial: la agricultura
capitalista y los orígenes de la economía--mundo
europea en el siglo XVI-- Siglo XXI de España
editores, Madrid, 1979--y El mercantilismo y la consolidación
de la economía--mundo europea 1600--1750-- Siglo
XXI de España editores, Madrid, 1984--, y la magistral
síntesis El capitalismo histórico - Siglo
XXI de España editores, Madrid, 1988--.
Acabo de calificar como "monumental" la obra de Wallerstein. La elección del calificativo ha sido muy deliberada. Es el mismo calificativo que el propio Wallerstein da a Karl Marx. Del que dice: "Fue una figura monumental en la historia intelectual y política moderna. Nos ha dejado un gran legado, conceptualmente rico y moralmente inspirador... Marx sabía, cosa que muchos de los que se dicen sus discipulos no saben, que era un hombre del siglo XIX cuya visión estaba inevitablemente limitada por esa realidad social". No vacilo en afirmar que la obra de Wallerstein significa la prolongación, la corrección y la superación de la obra de Marx. Wallerstein prolonga la obra de Marx precisamente de la forma que Marx hubiera aprobado: sin miedo reverencial a la misma, corrigiéndola y superándola con los datos y los hechos que Marx equivocó o que, simplemente, fue imposible que conociera. Wallerstein formula un programa de acción sobre la obra de Marx: "Utilicemos, pues, sus escritos del único modo sensato: como los de un compañero de lucha que sabía tanto como el sabía". (10) Es más que evidente que Wallerstein ha cumplido ese programa.
La obra de Wallerstein muestra
de modo eminente dos rasgos cruciales que también confirieron
su carácter monumental a la obra de Marx: una fantástica,
casi increíble, acumulación de información
pertinente y una genial capacidad de crítica y de síntesis
de esa información. Que son los requisitos y las palancas
que permiten a ambos dar el salto creador e innovador a los hallazgos
que iluminan nuestro conocimiento del mundo y de su funcionamiento
en su totalidad. Wallerstein prolonga tambien a Marx en su común
convicción de que el conocimiento es una herramienta característica
del homo faber, del hombre definido por su capacidad de transformación
del mundo. "La capacidad del hombre--dice Wallerstein--para
participar inteligentemente en la evolución de su propio
sistema depende de su habilidad para percibirlo en su totalidad".
Y, como Marx, Wallerstein elige posición y se configura
como "traidor de clase" cuando dice: ."En la
medida en que queramos un mundo más igualitario y más
libertario, hemos de comprender las condiciones bajo las cuales
estos estados del ser son realizables. El hacerlo requiere en
primer lugar una clara exposición de la naturaleza y la
evolución del sistema mundial moderno hasta hoy, y la gama
de desarrollos posibles en el presente y en el futuro. Tal clase
de conocimiento supondría poder. Yen el marco de mi compromiso
sería un poder que resultaría especialmente útil
para aquellos grupos que representan los intereses de la parte
mayor y más oprimida de la población mundial".
(11)
El acierto principal, el "huevo
de Col6n" de la obra de Wallerstein, es algo aparentemente
muy simple y que estaba ya implícito en la obra de Marx:
que para reconstruir la historia de la actual sociedad capitalista
analizando los cambios sociales que han conducido a ella "la
unidad correcta de análisis era el sistema mundial y que
los Estados soberanos debían ser considerados tan sólo
como un tipo de estructura organizativa entre otras en el seno
de este único sistema mundial". (12)
Wallerstein comienza el capitulo
1 del primer volumem de El moderno sistema mundial diciendo:
"A finales del siglo
XV y principios del XVI, nació lo que podríamos
llamar una economía--mundo europea. No era un imperio,
pero no obstante era espaciosa como un gran imperio y compartía
con él algunas características. Pero era algo diferente
y nuevo. Era un tipo de sistema social que el mundo en realidad
no había conocido anteriormente y que constituye el caracter
distintivo del moderno sistema mundial. Es una entidad económica
pero no política, al contrario que los imperios, las ciudades-Estado
y las naciones-Estado. De hecho, precisamente comprende dentro
de sus límites (es difícil hablar de fronteras)
imperios, ciudades-Estado, y las emergentes "naciones-Estado".
Es un sistema mundial, no porque incluya la totalidad del mundo,
sino porque es mayor que cualquier unidad política jurídicamente
definida. Y es una "economíamundo" debido
a que el vínculo básico entre las partes del sistema
es económico, aunque esté reforzado en cierta medida
por vínculos culturales y eventualmente, como veremos,
por arreglos politicos e incluso estructuras confederales.
Por el contrario, un imperio
es una unidad política... Ios imperios fueron una característica
constante del panorama mundial a lo largo de cinco mil años.
Existieron varios imperios en diversas partes del mundo de forma
continua en cualquier momento dado. La centralización política
de un imperio constituía al mismo tiempo su fuerza y su
mayor debilidad... Los imperios políticos son un medio
primitivo de dominación económica. Si se quiere
plantearlo así, el logro social del mundo moderno consiste
en haber inventado la tecnología que hace posible incrementar
el flujo de excedente desde los estratos inferiores a los superiores,
de la periferia al centro, de la mayoría a la minoría,
eliminado el "despilfarro" de una superestructura política
excesivamente engorrosa.
He dicho ya que la economíamundo
es un invento del mundo moderno. Esto no es del todo cierto. Existieron
economíasmundo anteriormente. Pero siempre acabaron
transformándose en imperios: China, Persia, Roma. La economíamundo
moderna podria haber ido en la misma direcci6n -de hecho esporádicamente
ha dado la impresion de que iba a hacerlo- pero las técnicas
del capitalismo moderno y la tecnología de la ciencia moderna,
que como ya sabemos están un tanto ligadas entre sí,
permitieron que esta economía mundo creciera, produjera
y se expandiera sin la emergencia de una estructura política
unificada."
(páginas 2122 del volumen I)
Wallerstein acaba ese capitulo
1 afirmando que:
"En 1450, el escenario
en Europa, pero no en otros lugares, estaba presto para la creación
de una economíamundo capitalista. Este sistema estaba
basado en dos instituciones claves, una división ~mundial~
del trabajo y en ciertas áreas un aparato de Estado burocrático.
Las examinaremos sucesiva y globalmente. Despues echaremos un
vistazo a las tres zonas de la economíamundo por
separado: lo que llamaremos la semiperiferia, el centro
y la periferia". (13)
En estas pocas, aunque extensas,
citas de la obra de Wallerstein están ya in nuce las
herramientas conceptuales que permiten comprender el "problema
español", la brutal decadencia desde el nieto de Isabel
I a Isabel II que, a su vez, está en el núcleo de
los problemas que los vascos hemos tenido con el Estado español
en los ultimos 150 años.